Dieta Natural Para el Reflujo y la Acidez

Dieta Natural Para el Reflujo y la AcidezEn este artículo te voy a mostrar la mejor dieta natural para curar el reflujo gástrico y la acidez estomacal. 

El reflujo gástrico y la acidez estomacal son de esos problemas de salud que hacen acto de presencia prácticamente a diario y que nos impiden realizar nuestras tareas cotidianas con normalidad.

Créeme, los he padecido durante muchos años y sé muy bien de lo que hablo.

Sin embargo, también sé que, afortunadamente, logré dejarlos atrás hace mucho tiempo.

Para lograrlo, cambié radicalmente mi dieta y me centré en aquellos alimentos que mayores beneficios reportaban a mi estómago.

Aquí voy a hablarte acerca de la dieta que seguí y de la que tu también debes incluir en tu vida diaria para decir adiós para siempre al problema de reflujo gástrico y acidez que padeces.

Presta mucha atención y sigue todas las indicaciones que voy a darte.

Factores de riesgo que debes controlar

Pero, antes de nada, quiero hablarte sobre todos aquellos hábitos que debes eliminar de tu vida diaria y, además, acerca de factores que pueden propiciar la aparición de unos síntomas más ostentosos y notorios.

En primer lugar, el alcohol y el tabaco, aunque este último elemento no forme parte de tu dieta, deben desaparecer de tu vida diaria.

Dieta Natural Para el Reflujo y la Acidez2Sé que puedes llevar años disfrutando de un cigarro o de una copa de vino, pero lo cierto es que ambos relajan el esfínter que cierra el paso entre tu estómago y el esófago, lo que se traduce en la aparición de esa acidez tan molesta que padeces.

De hecho, cuanto más tardes en abandonar su consumo, más difícil será que te recuperes al 100 %.

Otro aspecto importante sobre el que te debo hablar es el sobrepeso y la obesidad.

Son muchos los estudios que certifican que pesar de más empeora los síntomas del reflujo gástrico.

En cualquier caso, la dieta de la que voy a hablarte más adelante te ayudará a mantenerlo a raya.

Es cierto que el embarazo y la hernia de hiato también son factores que empeoran los episodios de acidez y reflujo.

Sin embargo, en muchas ocasiones, no va a estar en tu mano controlarlos.

De todos modos, es importante que lo tengas en cuenta.

Alimentos y hábitos que deben desaparecer de tu dieta

Evidentemente, en esta dieta va a haber muchos alimentos que formaban parte de tus menús habituales y que desaparecerán por completo.

Es posible que te cueste dejarlos todos a la vez, por lo que puedes tomarte tu tiempo.

Sin embargo, más pronto que tarde, debes eliminarlos.

Ya te he hablado sobre los efectos perjudiciales del alcohol y el tabaco sobre el esfínter que separa el estómago del esófago.

Pero, además, debo incluir en esa lista el café y la menta.

El de esta planta es especial ya que para muchos otros problemas de salud es totalmente aconsejable.

Sin embargo, el mentol es perjudicial.

Por su parte, también debes suprimir todos aquellos productos que irritan la mucosa de tu esófago y de tu estómago y que se traducen en la sensación de quemazón que sientes con asiduidad.

Estoy hablando, en líneas generales, del tomate, de las frutas cítricas y de las sustancias picantes.

En su lugar, lo mejor es tomar, por ejemplo, mandarinas dulces.

Los alimentos que pertenecen al grupo de los carminativos también deben desaparecer de tu menú.

Este es el caso de la cebolla y del ajo.

Lo mismo sucede con todos aquellos lácteos que no sean descremados y carezcan de lactosa, edulcorantes artificiales, saborizantes y conservantes.

Tampoco debes tomar alimentos excesivamente fríos o calientes ya que estos tienen la capacidad de dañar gravemente tu esófago y tu estómago.

Además, has de controlar mucho las cantidades.

Pocos enemigos hay peores del reflujo y la acidez que las comidas copiosas y abundantes.

Además, suprime de tu dieta las bebidas y refrescos con gas y verduras como la col, la coliflor o la lechuga de hoja ancha si no están bien cocinadas.

Los alimentos muy ricos en almidón, como es el caso del arroz blanco, los cereales y la pasta tampoco son recomendables para ti.

Finalmente, reduce al mínimo el consumo de féculas y de vinagre.

El único vinagre que te recomiendo para esta dieta es el de manzana.

Cómo controlar las cantidades

Aquí voy a darte una sencilla regla que te ayudará a controlar eficazmente las cantidades que comes durante el almuerzo, la cena y el desayuno. En concreto, lo que debes hacer es dividir el plato, mentalmente, en tres partes.

El primer tercio del plato irá destinado a incluir proteínas que provengan de alimentos saludables para tu problema. Este es el caso de las que están contenidas en la clara del huevo, en las carnes magras de pollo, pavo y ternera y en las de pescados azules como la caballa o el atún.

Los otros dos tercios del plato estarán ocupado por hidratos de carbono saludables para ti. Es aquí cuando tienes mucho donde elegir. Purés vegetales, ensaladas, menestras…

En caso de que te apetezca consumir alguna receta con hidratos de carbono de esos que no son recomendables para ti, reduce esos dos tercios del plato a uno solo.

Así tu cuerpo será capaz de asimilarlo de forma correcta.

Puedes añadir, como acompañamiento, aceitunas, aceite de oliva, frutos secos sin procesar o aguacate.

Estos alimentos son excelentes fuentes de ácidos grasos omega 3 que harán mucho bien a tu problema de salud.

Recomendaciones adicionales para tu menú

Es importante que, junto a tu nueva dieta, sigas las siguientes pautas que te voy a ofrecer.

Si no las llevas a cabo, la efectividad de los alimentos saludables que te voy a indicar se verá menoscabada y no surtirán los efectos que deseas.

1. Toma, a primera hora de la mañana, un vaso de agua en el que hayas vertido el jugo de medio limón que, preferiblemente, esté ya un poco maduro.

De este modo, conseguirás depurar tu aparato digestivo, fortalecer tu sistema inmune y eliminar radicales libres.

Hazlo durante 15 días y, después, descansa una semana.

Repite el proceso una y otra vez.

El limón es una fruta cítrica y las mismas están prohibidas para las personas que sufren de reflujo y acidez, pero medio limón en un vaso de agua no te afectará.

Sin embargo, si luego de tomarlo sientes acidez, suspéndelo de inmediato, ya que toda dieta depende de cada organismo.

2. Olvídate de los fritos.

A partir de ahora, todos los alimentos que comas deberán estar crudos o, en su defecto, cocinados a la plancha, al vapor, al horno o cocidos.

3. Se acabó la sal.

Da sabor a tus platos utilizando especias que no sean picantes.

4. Empieza a hacer ejercicio moderado cada día.

No hace falta que te machaques en el gimnasio, pero sí que salgas a caminar durante 45 o 60 minutos cada vez que tengas la oportunidad.

5. Si el café es malo, el estrés es peor.

Haz ejercicios de relajación que te ayuden a controlarlo.

El yoga es un buen ejemplo.

6. Ten cuidado con las bebidas sin azúcar.

Algunas de ellas, como el mate, estimulan la producción de insulina y, con ello, el almacenamiento de la grasa corporal y el incremento del apetito.

7. No abuses de los jugos naturales sin pulpa.

Cuando eliminas la pulpa de los jugos, dentro de tu organismo también se estimula la producción de insulina, lo que repercute en mayor sensación de apetito y acumulación de grasas.

8. Para mejorar la digestión y evitar los episodios de reflujo, añade siempre verduras de hoja amarga a tus ensaladas.

Los berros y los canónigos son buenos ejemplos.

9. El kiwi contiene enzimas que mejoran la digestión.

Sin embargo, por su carácter ácido, solo debes tomarlo cuando esté bastante maduro.

10. Siempre que te entre apetito y aún no sea hora del aperitivo o la comida, apuesta por tomar infusiones.

Las únicas que están excluidas de tu dieta, como ya te he comentado, son las de menta.

11. No te tumbes en el sofá o en la cama nada más terminar de comer.

Esto se traducirá en mayor presión sobre el estómago y en más posibilidades de sufrir reflujo y acidez estomacal.

12. Come tranquilamente y mastica cada bocado entre 15 y 20 veces.

A tu estómago le cuesta mucho más digerir los alimentos si no han sido deglutidos correctamente.

13. Nunca estés más de una hora levantado sin desayunar.

A primera hora del día, tu cuerpo necesita alimento y, por eso, automáticamente empieza a liberar sustancias ácidas para descomponerlo.

Si no tomas nada, estos originarán un episodio de reflujo.

14. Toma a diario yogures desnatados que te permitan regenerar la flora de tu intestino y mantenerla siempre en perfecto estado.

Menú contra el reflujo gástrico y la acidez

1. El desayuno y el aperitivo

Es importante que realices siempre, en mayor o menor medida, el mismo desayuno cada día.

Esto se debe a que es la comida más importante del día para alguien que, como tú, sufre de reflujo gástrico y acidez estomacal.

Y es que será la responsable de la estabilización del aparato digestivo.

En este sentido, más allá del vaso de agua con limón al que hice referencia anteriormente, toma una infusión de manzanilla.

El mejor desayuno es el que puedes preparar con avena, leche de almendras y frutas como el plátano, la manzana o algunos frutos rojos.

Además, añade dos días a la semana una tostada de pan integral con aceite de oliva y pavo o dos biscotes con huevos revueltos o lomo.

Lo mismo sucede con el aperitivo de media mañana.

Por ejemplo, puedes alternar un yogur desnatado con nueces y una pieza de fruta no cítrica.

2. El almuerzo

El almuerzo es la primera comida a la que puedes empezar a dar variedad a lo largo de la semana.

Por ejemplo, la que yo integré en mi día a día empezaba por una ensalada de canónigos y zanahorias con una ración de pescado azul al horno (atún, salmón, caballa…).

Por su lado, el martes tomaba un plato de lentejas vegetales.

Debo decirte que resulta vital que, a la hora de comer legumbres, las dejes reposar durante, al menos, 12 horas en agua con el propósito de liberar todo el almidón que contienen.

El miércoles era el turno de una ración de menestra.

Dieta Natural Para el Reflujo y la Acidez3Asimismo, el jueves comía espinacas y patatas cocidas y pollo asado al horno sin piel.

En el almuerzo del viernes apostaba por tomar crema de verduras y pescado azul a la plancha, mientras que el sábado combinaba una ensalada de verduras de hoja verde con pechuga de pavo.

El domingo me daba un pequeño capricho comiendo una ración de mejillones o calamares.

Lo ideal es que alternes, cada semana, estas comidas y las cambies de día para que no se te haga monótono tu menú.

3. La merienda

Tampoco voy a detenerme demasiado en la merienda ya que, en líneas generales, mi consejo es que hagas lo mismo que durante el aperitivo.

Esto se traducirá en una mejor preparación de tu estómago de cara a la cena.

4. La cena

Otro momento que has de cuidar con mucho mimo para poder disfrutar de un descanso reparador y agradable sin sufrir los clásicos síntomas del reflujo gástrico.

Y es que, sinceramente, la noche es cuando más probabilidades tienes de padecerlos.

Por ejemplo, se me ocurre que puedes empezar la semana degustando una deliciosa ensalada de endivias y zanahoria.

De igual modo, el martes por la noche toma una ración de pescado blanco a la plancha aderezada con un poco de ensalada de vegetales de hoja verde.

El miércoles tendrás más que suficiente con un plato de arroz integral.

Al día siguiente, toma también una ensalada de frutas y de vegetales de hoja verde.

Por su parte, el viernes, lo mejor es que optes por una porción de queso fresco con nueces, mientras que para el sábado puedes apostar por unas judías verdes con pollo asado.

Finalmente, acaba la semana saboreando una ración de espárragos y pavo.

Como habrás podido comprobar, las raciones para la cena son más pequeñas que para el almuerzo.

Esto es totalmente normal.

Y es que, desde el desayuno, con la salvedad de esa comida, has de reducir las proporciones para evitar la aparición de los síntomas del reflujo.

No te olvides que tu estómago es un órgano en constante funcionamiento y que el esfínter que lo separa del esófago se cansará conforme más trabajo le des.

Hazme caso y te aseguro que, muy pronto, empezarás a olvidar que el reflujo y la acidez han sido un grave problema para ti.

Sin embargo…

Lo que aquí mencioné es MENOS del 2% de todo lo que debes hacer para curar el reflujo gastroesofágico

Con los consejos que te acabo de dar, solo estás atacando los síntomas de la enfermedad.

La clave está en atacar y eliminar todas las causas que originan el problema.

Y lo digo por experiencia, ya que yo padecí de reflujo.

Los dolores eran insoportables y no podía llevar una vida normal. Y la medicina no podía ayudarme.

Hasta que empecé a seguir un tratamiento natural.

Gracias a este tratamiento… mis dolores desaparecieron. Mi vida dio un giro de 180 grados y pude volver a ser la misma persona de antes.

Si quieres saber cómo aplicar tú mismo el mismo tratamiento natural…

Haz clic aquí para mostrarte cómo ponerlo en práctica y comienza a curar el reflujo ácido de forma natural

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Nos vemos allí 🙂

Laura